Es centro neurálgico
de la ciudad, sede de todo tipo de acontecimientos.
A finales del siglo XIX se amplia la plaza con las caballerizas
del Palacio de los Condes de Niebla.
Avanzado los años veinte se construye un templete
para la música en el que le fue entregado un martillo
de oro al mecánico Pablo Rada a su regreso del vuelo
del “Plus Ultra”.
Es de reseñar la fachada del Convento de las Madres
Agustinas y la capilla dedicada a Sta. Mª de Gracia en
una de las esquinas de la citada plaza así como el
llamado edificio de “la Bola” por la forma circular
de la cúpula que corona este edificio |